Terapia Gestalt La vía del vacío fértil

Extensa reseña de un libro de cabecera, que hace años que leí…

 

Terapia Gestalt Psicólogo en Zaragoza Raúl G. Tristán

Peñarrubia F., TERAPIA GESTALT. La vía del vacío fértil. Sexta reimpresión. Madrid: Alianza Editorial; 2015.

 

“La mayoría de los hombres modernos vive en un «trance verbal».
No ven ni escuchan, y el despertar toma bastante tiempo.”
Fritz Perls

Situación

Terapia Gestalt. La vía del vacío fértil se encuadra en el género didáctico-ensayístico y combina tanto la expresión objetiva como la subjetiva, dando como resultado un ensayo-manual básico para la introducción del lector en la comprensión de la Terapia Gestalt.

La presente obra, la central entre las del autor, es la que se ha erigido, ya desde su primera edición en el año 1998, como el manual o ‘libro de texto’, guía  fundamental de referencia, en lengua hispana y de autor español, en el ámbito de la Gestalt.

No en vano, Francisco Peñarrubia es unos de los grandes pioneros de la Terapia Gestalt en España.

A este texto le completarán con posterioridad Círculo y Centro. El grupo gestáltico (Ediciones La llave, 2014), reflexión  sobre la potencia del grupo en el trabajo terapéutico gestáltico; y La relación hurtada. En busca del padre (Ediciones La llave, 2017), donde “no aborda la paternidad de manera genérica, sino la particular relación entre el padre y el hijo, dos varones con dificultades de encuentro, de conocimiento y de transparencia emocional[1].

La presente edición constituye en realidad una reimpresión, la sexta, de la 2ª Edición (la primera, como ya he comentado, aparecida en 1998, y la  segunda en 2008).

Prologada por Claudio Naranjo, se estructura en tres partes, un epílogo (Panorama histórico de la Terapia Gestalt), un apéndice (Historia subjetiva de la asociación Española de Terapia Gestalt, Las limitaciones de la Terapia Gestalt –del terapeuta, del paciente, del encuentro-, Directorio de escuelas de formación en Terapia Gestalt), y bibliografía.

 

En la primera parte, Los contextos de la Terapia Gestalt, Peñarrubia nos ofrece una visión general de los orígenes y fuentes de esta orientación terapéutica. Una introducción personal; una cronobiografía del creador de la Terapia Gestalt, Friedrich Salomon Perls; la influencia de la Psicología de la Forma o de la Gestalt o del Psicoanálisis (Freud); y sobre todo, la influencia de determinadas personas y su visión: Wertheimer, Goldstein, Lewin, Zeigarnik, Jung, Rank, Ferenzci y sobre todo, Adler, Horney, Reich.

Y todo ello sin olvidar ‘las otras fuentes’: el teatro (Reinhardt, Goodman, psicodrama); Levy Moreno; Friedlaender; Husserl (Fenomenología); el Existencialismo (Heidegger, Kierkegaard, Binswanger, Frankl, Sartre, Tillich, Buber, Rollo May); Korzybski (semántica general); Smuts (holismo); Rogers (Humanismo); el Zen o el Chamanismo.

En la segunda parte, se centra en las Bases de la Terapia Gestalt, la técnica unida a la actitud. Desde unos básicos ‘preceptos’ o principios, a la Escucha Gestáltica, El Darse Cuenta, las Polaridades, la Neurosis y sus Mecanismos, el Ciclo Gestáltico, la Técnica, el Trabajo con Sueños y Psicofantasías.

Y ya en la tercera parte, la más subjetiva si cabe, constituye una serie de Reflexiones sobre el terapeuta y su oficio, con atención al terapeuta o a la relación terapéutica (la implicación del terapeuta; la sexualidad o la agresividad en la relación terapéutica; la trasparencia y la transferencia/contratransferencia; el encuadre y contrato, el diagnóstico: el entrenamiento; la supervisión); pero también al Grupo (gestalt en grupo, gestalt de Grupo, gestalt grupal…); al trabajo corporal (influencias o aportaciones de Reich, Alexander, Gindler, Jacobson, Laura Perls, Selver, Rolf); a la espiritualidad (psicología transpersonal, trascendencia…); y finalmente al arte y la creatividad en la terapia (el terapeuta como artista).

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Mentoring: acompañar, compartiendo conocimientos y experiencias

Mentoring

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Foto: Pixabay

Del mentoring al mentorizaje o mentoría

  • Cuando uno emplea un término acabado en el sufijo ‘ing’, corre el riesgo de ser prejuzgado negativamente y recibir como bofetada en el rostro una expresión del tipo “Ya estamos con otro invento de esos que no son sino humo, y que me lo quieres vender a base de ponerlo en inglés”.

He de confesar que yo mismo soy de esa opinión. Y rechazo por norma, de entrada, todo lo que no me venga expresado en su forma castellana, si la tiene. Que siempre suele ser posible dársela. Nuestra lengua es rica y flexible, no la despreciemos…

La razón de mi inicial prevención no es baladí.

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