El conflicto padres e hijos con la vuelta a casa del hijo

Vuelve, a casa vuelve…

Mi hijo vuelve a casa… ¡Socorro!

Vuelvo a casa de mis padres… ¡Socorro!

¡¡¡Conflicto!!!

Ultimamente me estoy encontrando con numerosos casos de personas que, tras haber pasado un cierto periodo de tiempo estudiando o trabajando en otra ciudad e incluso en otro país, regresan a su ciudad de origen para vivir de nuevo con sus padres y hermanos en el hogar familiar.

Se trata por lo habitual de jóvenes que han estudiado su carrera completa, o parte de ella, en universidades alejadas de la casa de su infancia; y que ahora retornan para continuar estudiando, o comenzar a trabajar; pero se da conflictotambién el caso de personas más maduras que, en por circunstancias sobrevenidas (se vieron obligadas) o voluntarias (lo decidieron ellas libremente) se marcharon de casa para buscar empleo en el extranjero, y que han decidio retornar porque sus condiciones laborales cambiaron (finalizó su contrato sin posibilidad de renovación, o no encuentran un trabajo que satisfaga sus expectativas, etc.)

En cualquiera de los casos, me encuentro con:

  • Un hijo que, tras adquirir cierto grado de independencia y autonomía, de ‘hacer su vida’ como adulto responsable, con capacidad de decisión libre, que prosiblemente haya madurado en muchos aspectos de la vida, se rencuentra con sus padres, y con ellos sus normas, sus reglas del juego, sus condiciones… y su visión del hijo pródigo como eso, como un hijo: el hijo que dejó el nido, y no el adulto que a él regresa.

 

  • Unos padres que, en lugar de sentir que recuperan al hijo ‘perdido’, tienen la sensación de que en casa ha entrado un extraño al que apenas reconocen, que genera conflictos, no coopera y ‘va a la suya’.

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