Ayudar a un amigo… Sí pero…

 

Ayudar a un amigo, a una amiga, a una pareja… ¿sabemos realmente cómo hacerlo?

Ayudar a un amigo. Psicólogo en Zaragoza Raúl G. Tristán

Ayudar a un amigo… Sí, pero hasta donde acaba nuestra responsabilidad

Supongamos el caso de un joven cuyo mejor amigo se enamora perdidaemente de una de sus amigas, con la mala suerte de no ser en absoluto correspondido.

El joven sufre por el amigo, y  se pregunta qué es lo que él puede hacer para que la situación de su amigo mejore… 

Por mucho que a una persona nos una una relación de amistad, hemos de dejar que tome las riendas de su vida. Que sea ella la que se responsabilice de las situaciones que vive.

Ser su amigo significa creer en él, en sus capacidades, y no hacer por él lo que le corresponde en su propia autonomía. Clic para tuitear

De lo contrario, en vez de ayudarle le estamos convirtiendo en una persona dependiente de nosotros, sin capacidad para decidir y actuar, e incluso de darse cuenta por sí mismo de cuándo una relación le resulta conveniente o no.

Si de verdad queremos a alguien, ya sea como pareja o como amigo, estimularemos su autonomía, su capacidad de darse cuenta de las cosas, y favoreceremos así su crecimiento.

En el caso del amigo de este joven, el forzar la situación por él, sin que salga de él mismo, sólo puede llevar a complicarlo todo, y que la responsabilidad de lo mal que pueda ir algo, caiga sobre el amigo bienintencionado, que quizás incluso se sienta culpable por ello.

Estamos para acompañar a nuestros amigos en su camino, y ayudarles con aquello que nos pidan, pero no para sustituirles en sus decisiones y acciones.

Si de verdad te importa tu amigo, ayúdale a darse cuenta de su situación, sin decirle tú lo que ves, sino con preguntas que le lleven a responderse a sí mismo.

Sólo lo que él por sí mismo sea capaz de ver, le resultará válido. Y permanece a su lado para acompañarle en las emociones que pueda necesitar mostrar.

Y si sigues teniendo dudas, consulta a tu Psicólogo experto en Zaragoza, y por si no sabes dónde, AQUÍ puedes encontrarle.

Conflicto con los hijos con la vuelta a casa

 

Conflicto con los hijos cuando vuelven a casa tras un peridodo de tiempo fuera del hogar familiar

Vuelve, a casa vuelve…

Mi hijo vuelve a casa… ¡Socorro!

Vuelvo a casa de mis padres… ¡Socorro!

¡¡¡Conflicto con los hijos!!!

Ultimamente me estoy encontrando con numerosos casos de personas que, tras haber pasado un cierto periodo de tiempo estudiando o trabajando en otra ciudad e incluso en otro país, regresan a su ciudad de origen para vivir de nuevo con sus padres y hermanos en el hogar familiar.

Se trata por lo habitual de jóvenes que han estudiado su carrera completa, o parte de ella, en universidades alejadas de la casa de su infancia. Y ahora retornan para continuar estudiando, o comenzar a trabajar; pero se da Conflicto con los hijos Psicólogo en Zaragoza Raúl G. Tristántambién el caso de personas más maduras que, en por circunstancias sobrevenidas (se vieron obligadas) o voluntarias (lo decidieron ellas libremente) se marcharon de casa para buscar empleo en el extranjero, y que han decidio retornar porque sus condiciones laborales cambiaron (finalizó su contrato sin posibilidad de renovación, o no encuentran un trabajo que satisfaga sus expectativas, etc.)

En cualquiera de los casos, me encuentro con:

  • Un hijo que, tras adquirir cierto grado de independencia y autonomía, de ‘hacer su vida’ como adulto responsable, con capacidad de decisión libre, que prosiblemente haya madurado en muchos aspectos de la vida, se rencuentra con sus padres, y con ellos sus normas, sus reglas del juego, sus condiciones… y su visión del hijo pródigo como eso, como un hijo: el hijo que dejó el nido, y no el adulto que a él regresa.

 

  • Unos padres que, en lugar de sentir que recuperan al hijo ‘perdido’, tienen la sensación de que en casa ha entrado un extraño al que apenas reconocen, que genera conflictos, no coopera y ‘va a la suya’.

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Cómo ser feliz…

Cómo ser feliz… y no hundirse en la miseria

«Sé feliz.  Porque tú… ¡Tienes derecho a ser feliz!»

Cómo ser feliz. Psicólogo en Zaragoza. Raúl G. TristánEste es el mensaje que recibimos constantemente de los medios de comunicación y de los gurús de pacotilla del crecimiento personal y la falsa psicología positiva.

Al final, lo que escuchamos es un «¡Tienes la obligación de ser feliz!» que nos suena a «Si la vida no te sonríe, si no eres feliz y sufres, es culpa tuya, por tu actitud.» Como si el ser feliz fuera una decisión: la de encontrarnos en un estado permanente de ausencia de sufrimiento, pena, tristreza, dolor… con la sonrisa de serie, nos pase lo que nos pase. O más grave aún: ignorando lo que nos pasa.

Como si de una tarea más en nuestro quehacer diario se tratara. Otra anotación en la agenda: «Hoy sí, hoy tengo que ser feliz». Un mandato, una orden. Una obligación más.

Y una carga, un peso. Porque si no sonríes durante todo el día, si la vida no te parece maravillosa cada minuto que pasa, entonces debes sentirte culpable: «¿Cómo puedes ser tan ingrato como para no celebrar y agradecer cada segundo que respiras?». Menuda carga, ¿no? Estás pasándolo realmente mal, y encima tienes que sentirte culpable por ello… La Policía de la Felicidad está observándote, e irá a por ti si pones en riesgo la Permanante Felicidad Global del mundo…

Pero el mensaje no es cierto, o al menos no lo es de forma tan simple.

Porque nuestra vida no es un catálogo de IKEA, donde todos los muebles nos parecen maravillosamente sencillos y encajan a la perfección unos con otros. Y además, la política de devoluciones es clara: lo hecho hecho está; lo pasado, pasado está…

En la vida pasan cosas que no nos encajan y que no son maravillosas, ni van a dibujarnos una sonrisa en el rostro. Que van a ser incluso trágicas, dramáticas. No vivimos dentro en el mundo Disney, por más que nos lo quieran vender así los charlatanes de feria, vendedores de crecepelo y jarabes milagrosos, reciclados en aplaudidos coachs y speakers que saben decirle a la gente lo que quiere escuchar, y no lo que de verdad les haría bien para crecer y sanar su vida…

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Terapia Gestalt La vía del vacío fértil

Extensa reseña de un libro de cabecera, que hace años que leí…

 

Terapia Gestalt Psicólogo en Zaragoza Raúl G. Tristán

Peñarrubia F., TERAPIA GESTALT. La vía del vacío fértil. Sexta reimpresión. Madrid: Alianza Editorial; 2015.

 

“La mayoría de los hombres modernos vive en un «trance verbal».
No ven ni escuchan, y el despertar toma bastante tiempo.”
Fritz Perls

Situación

Terapia Gestalt. La vía del vacío fértil se encuadra en el género didáctico-ensayístico y combina tanto la expresión objetiva como la subjetiva, dando como resultado un ensayo-manual básico para la introducción del lector en la comprensión de la Terapia Gestalt.

La presente obra, la central entre las del autor, es la que se ha erigido, ya desde su primera edición en el año 1998, como el manual o ‘libro de texto’, guía  fundamental de referencia, en lengua hispana y de autor español, en el ámbito de la Gestalt.

No en vano, Francisco Peñarrubia es unos de los grandes pioneros de la Terapia Gestalt en España.

A este texto le completarán con posterioridad Círculo y Centro. El grupo gestáltico (Ediciones La llave, 2014), reflexión  sobre la potencia del grupo en el trabajo terapéutico gestáltico; y La relación hurtada. En busca del padre (Ediciones La llave, 2017), donde “no aborda la paternidad de manera genérica, sino la particular relación entre el padre y el hijo, dos varones con dificultades de encuentro, de conocimiento y de transparencia emocional[1].

La presente edición constituye en realidad una reimpresión, la sexta, de la 2ª Edición (la primera, como ya he comentado, aparecida en 1998, y la  segunda en 2008).

Prologada por Claudio Naranjo, se estructura en tres partes, un epílogo (Panorama histórico de la Terapia Gestalt), un apéndice (Historia subjetiva de la asociación Española de Terapia Gestalt, Las limitaciones de la Terapia Gestalt –del terapeuta, del paciente, del encuentro-, Directorio de escuelas de formación en Terapia Gestalt), y bibliografía.

 

En la primera parte, Los contextos de la Terapia Gestalt, Peñarrubia nos ofrece una visión general de los orígenes y fuentes de esta orientación terapéutica. Una introducción personal; una cronobiografía del creador de la Terapia Gestalt, Friedrich Salomon Perls; la influencia de la Psicología de la Forma o de la Gestalt o del Psicoanálisis (Freud); y sobre todo, la influencia de determinadas personas y su visión: Wertheimer, Goldstein, Lewin, Zeigarnik, Jung, Rank, Ferenzci y sobre todo, Adler, Horney, Reich.

Y todo ello sin olvidar ‘las otras fuentes’: el teatro (Reinhardt, Goodman, psicodrama); Levy Moreno; Friedlaender; Husserl (Fenomenología); el Existencialismo (Heidegger, Kierkegaard, Binswanger, Frankl, Sartre, Tillich, Buber, Rollo May); Korzybski (semántica general); Smuts (holismo); Rogers (Humanismo); el Zen o el Chamanismo.

En la segunda parte, se centra en las Bases de la Terapia Gestalt, la técnica unida a la actitud. Desde unos básicos ‘preceptos’ o principios, a la Escucha Gestáltica, El Darse Cuenta, las Polaridades, la Neurosis y sus Mecanismos, el Ciclo Gestáltico, la Técnica, el Trabajo con Sueños y Psicofantasías.

Y ya en la tercera parte, la más subjetiva si cabe, constituye una serie de Reflexiones sobre el terapeuta y su oficio, con atención al terapeuta o a la relación terapéutica (la implicación del terapeuta; la sexualidad o la agresividad en la relación terapéutica; la trasparencia y la transferencia/contratransferencia; el encuadre y contrato, el diagnóstico: el entrenamiento; la supervisión); pero también al Grupo (gestalt en grupo, gestalt de Grupo, gestalt grupal…); al trabajo corporal (influencias o aportaciones de Reich, Alexander, Gindler, Jacobson, Laura Perls, Selver, Rolf); a la espiritualidad (psicología transpersonal, trascendencia…); y finalmente al arte y la creatividad en la terapia (el terapeuta como artista).

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