Los chamanismos a revisión. De la vía del éxtasis a Internet

Los chamanismos a revisión Los chamanismos a revisión. De la vía del éxtasis a Internet.

Dr. Fericgla, Josep Mª

Barcelona: Kairós, 2006

 

Cuando comienzo la lectura de esta obra, lo primero que me llama la atención es el hecho de que el “prólogo”, en este caso proemio que firma el propio autor, tiene la indicación de lectura necesaria… cuando suele ser una parte de la obra que en general se obvia, sobre todo si ésta es prologada por terceros, cuya opinión sobre la misma se supone condicionada a compromisos ineludibles o remuneración. Esta indicación por sí misma obliga a su lectura, que se comprende necesaria para establecer claramente el punto de partida del autor, y aclarar posturas que, dada la fiebre chamánica que nuestra sociedad sufre, pueden generar malentendidos.

El chamanismo está de moda, afirma, para a continuación hablarnos de la moda chamánica; de los autoerigidos chamanes de gran poder; de los seguidores chamánicos y de los consumidores de creencias; de los científicos que estudian con seriedad y rigor este vasto campo, alejados de la incredulidad, próximos al escepticismo científico o de los artífices del pseudoconocimiento. Así, el autor, a pesar de abordar el tema desde una predisposición personal positiva, lo hace desde una óptica crítica objetiva, rigurosa, que buscaría además diferenciar el ámbito natural de loschamanismos clásicos, en plural, del de los desafortunados neochamanismos y el de la experiencia psiconáutica.

En este marco, habría que interpretar el chamanismo clásico, como una profunda experiencia estructurante, que en el ámbito geocultural donde hoy día ha desaparecido, se intenta en ocasiones sustituir por entrenamientos cognitivos dialógicos.

Primera parte: Los chamanismos como vía de adaptación

            En esta parte, se pretende establecer qué es lo que debe entenderse por chamán y chamanismo, con objeto de que partamos de una definición de común acuerdo que nos sirva de base para el estudio del fenómeno. Así mismo, se establece una definición clara y objetiva de lo que debemos entender por enteógeno.

Partiremos del carácter prelógico del entorno cognitivo chamánico; del chamanismo como capacidad humana y espacio social que existirán más allá de los determinismos culturales e históricos; y por el contrario, de la no posibilidad de trasponer el fenómeno de un marco cultural a otro; de los ámbitos en los que se mueve: el psicológico-individual y el de un cierto control social; de su capacidad de acceder a una cierta consciencia dialógica…

Avanzaremos sobre el papel que desarrolla el chamán en su sociedad: su-ser-en-la-sociedad; y su eficacia (fenómeno concreto, en un marco cultural determinado, en un momento específico de la historia de un colectivo y en un entorno ecológico especial).

Se contemplará el camino de aprendizaje chamánico como un proceso de implosión (con el soporte de los enteógenos, se pretenderá derribar los esquemas cognitivos que impiden alcanzar una realidad psíquica más profunda). Un proceso de individuación, con la muerte por parálisis catatónica del ego, según F. Perls, y sus categorías que definen estratos de nuestra psique.

Desde la implosión avanzamos hacia la explosión, en alguna de sus maneras fundamentales: la pena genuina, el orgasmo, la ira o la plena alegría de vivir; que según la Gestalt logran la conexión con el self.

Y un par de conclusiones interesantes: 1.- no existe el ser humano culturalmente neutro o primigenio 2.-  no existe un chamanismo único.

Continuamos con una disección de la consciencia, y sobre todo de la que aquí nos interesa, denominada consciencia dialógica, que es aquella capaz de observarse y conversar consigo misma. De cómo la unicidad de la consciencia podemos salvarla entrenándonos para tener un cierto nivel de consciencia difusa, no focalizada ni dirigida. Y conoceremos algunas de las siete características esenciales de la misma, según Metzinger: el aquí y ahora; la transparencia; la memoria y los sentimientos; la existencia del ego; los estados místicos.

Otro apartado interesante resulta el de ser conocedores de los problemas que podemos encontrarnos al observar los chamanismos desde la óptica occidental. Entre dichos problemas se encuentra el del lenguaje, siendo que el pensamiento científico debe diferenciar entre el que hace referencia a los objetos, y el que la hace a las relaciones entre ellos se establecen (ver estudios de Bertrand Russell y Paul Watzlawick). Tenemos un rudimentario conocimiento de ese mundo relacional, que sistematiza, da sentido y fin. A partir de aquí, y sobre la base de la absolutafunción adaptógena (búsqueda de vías de adaptación a la realidad) del chamán, afirmamos que “un chamán sólo tiene función y sentido profundo dentro de un marco cultural chamánico”. Lo que nos conduce a no a concluir que los estados modificados de consciencia o la consciencia dilógica alternativa dejan de tener sentido fuera de esos marcos culturales chamánicos, sino que sencillamente deben ser entendidos de forma diferente.

Respecto a las posibles comparaciones que se puedan dar entre chamanismo y religión, es necesario dejar bien sentado que el chamanismo no es en si mismo una religión, sino que consiste en “un conjunto de métodos extáticos ordenados hacia un fin claramente determinado”. Un fin que no es otro que el de recibir apoyo del mundo de los poderes invisibles o espíritus, para la gestión de los asuntos humanos. La religiosidad aparente presente, no deja de ser en el chamanismo de carácter ritual. De hecho, si seguimos las cinco etapas de S. Larsen, de relación entre el ser humano y la imaginación mítica, la religión se encontraría inmovilizada en la segunda, la de la ortodoxia mítica, mientras que el chamanismo se hallaría en la primera, la de la identidad mítica o de posesión.

Llegados al punto de los orígenes sociogeográficos del chamanismo, es aceptado que el llamado clásico nació en Asia central y del norte, aunque extendiéndolo hasta Corea y Japón, a través de China Tíbet, India, Indochina… Hoy día, sin embargo, y ampliando el conceptochamanismo, se observa cómo este fenómeno ha sido universal y extendido, tanto en lo que a ámbito geográfico como a temporal se refiere.

Uno de los temas que se incluyen en esta primera parte es el de la motivación que impulsa a un individuo a iniciar su camino vivencial como chamán. En muchos casos se trata de una elección, tras experimentar disociaciones autoinducidas, o haber experimentado una enfermedad que los impulsa después a la sanación, una vocación  o una “compra”, pero en otros se debe a una necesidad, ante la imposibilidad de ese individuo de alcanzar los recursos a los que tienen acceso los individuos normales, debido a enfermedad, minusvalía, etc.

Destacaría asimismo, una afirmación lo suficientemente clarificadora sobre la esencia chamánica como para destacarla en estas líneas: “el proceso iniciático (…) consiste en romper los automatismos mentales construidos culturalmente durante la vida…”. Creo que en ello radica la dificultad extrema que para los individuos occidentales tiene la aprehensión tanto del chamanismo como de cualquier otro fenómeno ajeno a la cultura en la que hemos sido condicionados… En nuestra cultura occidental, sustituimos por asociaciones racionales e intelectivas aquellas que se daban entre emociones e impresiones sensoriales, que conforman precisamente la raíz de las sociedades primitivas, y que se darán entre emociones y consciencia dialógica. O lo que es lo mismo, preguntamos “¿por qué?” En lugar de “¿qué gusta pasar con qué?”. Con todo ello no se quiere llegar sino a la conclusión de que una de la primeras decisiones que habrá de tomar el futuro chamán, será la de “desorganizar su realidad cognitiva, construida desde la infancia por las normas culturales de su sociedad”. Una disolución no permanente, y bajo control, del superego.

 

Segunda parte: Neochamanismo occidental, enteógenos y pseudoconocimiento

Esta segunda parte se adentra de forma objetiva en la crítica de lo que da en llamar el “nuevo mercado de las creencias”, y cómo partiendo de la base de la ignorancia de algunos, la mala fe de otros, y la certeza de que no existe una fuente universal de chamanismo, y mucho menos que esta sea asimilable por cualquiera que la encuentre en un catálogo de agencia de viajes…o en una guía telefónica de neochamanes. Volveremos de nuevo sobre la constatación de que podemos experimentar un proceso de expansión de consciencia, con o sin la ayuda y soporte de los enteógenos, pero siempre desde nuestra cosmovisión, y no desde la de individuos anclados a otras culturas y  emplazamientos geográficos.

Se trata obviamente de intentar entender la razón de ser del renacimiento del chamanismo en nuestros días, y la misión que cumple en las sociedades occidentales.

Se hace hincapié en este apartado en un aspecto que a veces pasa desapercibido sobre las culturas chamánicas, pero que resulta fundamental para comprenderlas  a fondo, y que no es otro que la oralidad de su cultura.

También se incide en el papel del chamán en el seno de la sociedad que lo acoge, siendo parte indisoluble con la misma: el chamán no es un individuo aislado, con poderes sobrenaturales, que actúa con independencia de sus semejantes, sino que es en tanto en cuanto los es su tribu o grupo. El chamán es uno con la comunidad en la que se halla, y en función de la misma lleva a cabo su papel, y es por ello por lo que el chamanismo puede considerarse como un sistema cultural.

Por otra parte, no podemos obviar que, en nuestra sociedad, la acción chamánica se contempla en numerosas ocasiones, si no la mayoría, centrada en la terapia. Desde esa óptica reduccionista, se trataría de ayudar al paciente a redescubrir el sentido de su propia existencia. Desde un punto de vista más amplio, las técnicas chamánicas pueden servirnos para aumentar la intuición; encontrar el modo de extravertir las pulsiones básicas; elaborar nuestros propios símbolos de condensación; o enfrentarnos al temor a la propia muerte a través de la disolución del triple ego (psicológico, social y físico).

Continúa el autor indagando sobre la esencia humana, calificándola como “de  carácter sistémico y abierta”, concluyendo que, dado dicho carácter, la prueba objetiva más fiable para su disección sea el Test de Hartman; en tanto que mediante el uso de enteógenos o equivalentes, podemos alcanzar estados modificados de consciencia que como estados dialógicos de nuestra mente nos ayuden a mejorar las estrategias adaptativas de las que disponemos… siempre desde nuestra propia metáfora de la esencia del mundo.

Nos presenta esta segunda parte, para finalizar, una comparativa de la metáfora chamánica, la metáfora del ego (vigente hasta hace escaso tiempo) y la que constituye una enorme ruptura en tanto en cuanto reduce drásticamente el número de dimensiones de la realidad implicadas: lametáfora de Internet, que genera una casi “unipercepción” del mundo, la visual, aunque podamos llegar a vislumbrar en ella un cierto dialogismo internáutico.

 

Tercera parte: Curación, chamanismo y modificación de la consciencia

Partiendo de la existencia de una clara relación entre estados emocionales o afectivos, procesos curativos o terapéuticos y sistemas culturales, además del empleo de ciertas sustancias para modificar el estado de conciencia, establece el autor tres facetas comunes y de carácter universal:

–       en dichos estados hay una afloración del imaginario humano, que ha sido entrenado para hacerlo con regularidad y facilidad; interpretado mediante un sistema de decodificación, y con primacía de intervención del lóbulo derecho

–       existe una pretensión trascendental y/o terapéutica

–       se emplean con frecuencia en la toma de decisiones y como recursos adaptógenos

Posteriormente se introducirá en lo que podríamos considerar fases en el proceso chamánico: una previa de desintegración, seguida de una autoorganización de la vivencia que puede conducir a la “curación”, entendida desde una conceptualización muy amplia.

La obra consta asimismo de dos apéndices, que no son analizados en este artículo.

–       Brujería medieval española en el Ecuador del siglo XX. Una forma fosilizada de chamanismo

–       Breve historiografía de la antropología de los enteógenos y las sanaciones, con especial énfasis en las ediciones en lengua castellana

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Acerca de Raúl Tristán

Psicólogo Col. Nº A-03021. Psicoterapeuta
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