Redescubrir al otro cuando parece que ya lo conoces todo
Hay parejas que me dicen: “Después de tantos años, ya no hay sorpresa. Ya lo sé todo de él… de ella.”
Y siempre les lanzo el mismo reto:
¿Y si no lo sabes todo? ¿Y si solo lo estás mirando con los mismos ojos de siempre?
El problema no es el paso del tiempo.
Es que dejamos de mirar al otro con curiosidad, con deseo de descubrir.
Nos quedamos en lo ya conocido. En lo cómodo. En lo automático.
En terapia propongo a las parejas redescubrirse.
Volver a hacer preguntas. A interesarse. A contar cosas nuevas.
A veces, el otro sigue evolucionando… pero nadie se da cuenta. Porque nadie pregunta.
Si crees que ya no hay nada nuevo en tu pareja… quizá es momento de mirar más despacio.
Y dejarte sorprender.