Cada mañana, al despertar, doy gracias por lo que soy, por lo que he recibido. Y en la calle, a cada persona con la que me relaciono, en silencio o de palabra, le agradezco todo lo que aporta a mi vida.
Cada mañana, al despertar, doy gracias por lo que soy, por lo que he recibido. Y en la calle, a cada persona con la que me relaciono, en silencio o de palabra, le agradezco todo lo que aporta a mi vida.