Aquellas memorables Tarjetas de Visita

Tarjeta visita UnaLuna ediciones

Tarjeta visita UnaLuna Ediciones

 Resulta curioso revisar esas viejas tarjetas de visita (sí, sí, todavía existimos algunos raros ejemplares de esos que usamos el papel, y acostumbramos a llevarlas encima, y no nos las pasamos por bluetooth o WhatsApp; que a veces también).

Digo que te encuentras con decenas de tarjetas que has de tirar a la papelera…

Unas pertenecen a empresas que dejaron de existir… otras a empleados que dejaron de trabajar en ellas… otras a gente que de ti no quiere saber nada ni tú de ellos… otras a personas que ya transitaron por esta vida y ahora sus almas moran quién sabe dónde…

De muestra, un botón, la primera editorial que me publicó, y que prometía hacer libros de calidad… y de la que incluso fui corrector editorial…

Una pena oigan.

Río… es el Duero

duero zamora

Foto: Ketari. http://ketari.nirudia.com/10442

A la orilla de un río del Pirineo. Caminando sobre sus redondeado cantos. Cierro los ojos… El olor húmedo de la tierra que inunda, el rumor cantarín de las aguas… Cierro los ojos. Sí, todo me recuerda al río de mi infancia, el Duero, en el que me bañaba cuando los niños todavía se bañaban en los ríos…

Allí, cerca del puente del ferrocarril, cuando el tren no era un AVE, sino una ruidosa locomotora de vagones lentos, que permitían atisbar la vida que en su interior dormitaba, acunada por el traqueteo indolente…

El Duero, bañando generoso la Zamora de mis abuelos…

El Duero, cuya vereda recorría paseando con mis padres, bajo la fronda de ribera, sí, hasta alcanzar aquellos que eran conocidos como ‘los Tres Árboles’, majestuosos ejemplares silentes, sabios ancianos de la Naturaleza…

Para mi, un río, ‘el río’, siempre será ese Duero…