Normalidad y Anormalidad: Cultura, Personalidad y Enfermedad Mental

Enfermedad Mental Loco

Foto: Pixabay

Cultura, Personalidad y Enfermedad Mental

  • Determinar qué conducta o comportamiento en el ser humano puede ser calificada como de ‘normal’ y qué otra de ‘anormal’ , es un dilema que a veces se convierte en un peligroso viaje que atraviesa terrenos pantanosos…
  • Quizás debamos plantearnos que el verdadero riesgo se halla en nuestra obsesión por etiquetar y encasillar, intentando establecer una norma universal que, afortunadamente, es imposible de determinar.

La historia del avance científico de la humanidad en el campo de la enfermedad mental está plagada de despropósitos que han causado millares de víctimas inocentes, ‘daños colaterales’ que diríamos hoy día empleando el léxico militar.

Y es que siempre que psicólogos, psiquiatras o terapeutas se han centrado en buscar explicaciones a la conducta humana ciñéndose a paradigmas monolíticos en función de los cánones imperantes en la época que les ha tocado vivir, y han ignorado el hacer uso del eclecticismo, de la transversalidad científica y de la interpretación de la realidad desde una visión holística, la Ciencia ha perdido la razón… Una visión holística, integrativa y humanista es siempre imprescindible en lo que atañe al ser humano.

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Somos seres humanos inmersos en sociedades estructuradas conforme a Culturas (formas pautadas de pensar, sentir y comportarse los miembros de un grupo) particulares, que determinan qué características de nuestra personalidad (forma pautada de pensar, sentir y comportarse un individuo) son consideradas como ajustadas a la norma vigente (‘normales’) o no (‘anormales’).

Jamás debemos perder de vista que somos, generalmente, individuos referenciados a la cultura particular que nos ha visto desarrollarnos, pero que existen pautas o patrones conductuales pertenecientes a otras culturas diferentes, que pueden constituir parte de nuestra estructura psíquica, y que siendo adaptativos en dichas culturas, en la nuestra pueden ser absolutamente desadaptivos y llevarnos a ser considerados como enfermos mentales e incluso como delincuentes.

En otros casos, lo que existe es una lucha interna y/o externa, y consciente o inconsciente, entre las pautas conductuales admitidas en nuestra cultura de referencia, y las que nuestra propia psique valida como suyas… lo que nos lleva a una disonancia cognitiva que a veces puede ‘romper’ nuestro equilibrio psicológico…

Para que lo entendamos mejor, sirvan algunos pocos ejemplos históricos, pero muy clarificadores, en los que la sociedad (la Cultura vigente, su sistema de valores, ideas, etc.) marca una pauta, y el individuo que ‘se sale’ de ese marco admitido como ‘norma’ sufre las consecuencias:

bruja-goya1.- Los procesos inquisitoriales llevados a cabo contra las ‘brujas’: una norma externa, vigente en una sociedad marcada por la religión, condena a mujeres que tan solo ejercen oficios arcaicos como el curanderismo, el chamanismo… y cuyo ‘pecado’ reside no ‘en ayuntarse con el diablo’, hecho no real, sino en aplicar ungüentos en sus partes erógenas y que estaban constituidos por sustancias psicoactivas (procedentes de animales, plantas, hongos…) que las conducían a Estados de Conciencia Expandida.

histeria femenina2.- La época victoriana: la Inglaterra del XIX, y por extensión, una Europa plagada de mujeres ‘histéricas’ que debían ser tratadas de su enfermedad… Los profesionales obviaron la enorme crisis personal que en las mujeres estaban provocando las rígidas y absurdas normas sociales de una época, pues las consideraban lógicas a todas luces, y cargaron las tintas contra la mujer en base a su condición. Por supuesto, ha habido más…

 

 

 

dsm3.- Hasta hace ‘escasos días’, podríamos decir irónicamente si no hubiera sido origen de numerosas tragedias personales, la homosexualidad era considerada una enfermedad o trastorno mental, pues así lo contemplaba el principal instrumento de valoración de la psiquiatría moderna: el  Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders (DSM), de la Academia Americana de Psiquiatría (AAP); hablamos del año 1973. Pero lo que aun es más grave es que hasta 1990 la OMS (Organización Mundial de la Salud) la definía como una enfermedad psiquiátrica que precisaba de tratamiento…

Resumiendo: un buen psicólogo o un buen terapeuta, deberá tener una mente abierta, ser ecléctico, integrador, humanista, y ser una gran conocedor a nivel de teoría y praxis, de disciplinas como la sociología o la antropología, lo que nos conduce sin duda hacia una Psicología / Terapia / Psicoterapia Holísticas.

Acerca de Raúl Tristán

Mentor de Desarrollo Personal, Profesional y de Negocios.
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