11 consejos de inversión para la gente corriente

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Cuando se habla de ‘invertir’, la mayor parte de nosotros miramos hacia otro lado, y lo hacemos casi avergonzados, porque nos hemos acostumbrado a pensar que “Eso es solo para los ricos. Bastante tengo yo con ir tirando día tras día… para pagar la hipoteca, los recibos del agua, de la luz, el teléfono, el cole de los hijos… e intentar llenar el carro de la compra”.

Alguien se mirará al espejo y sólo verá, desde una óptica económica, a una funcionaria de bajo nivel, quizás una administrativa; otro, al operario de la cadena de montaje de una fábrica; quizás a un policía local, un bombero, un oficial de primera, un mando intermedio en una empresa, una periodista, o una pintora artística. Da igual, sea cual sea tu, y siempre que te consideres como parte constituyente de las clases ‘bajas’ o medias de este país, lo que voy a contarte te interesa, y mucho.

Verás, el caso es que estamos marcados por un sistema de creencias financieras erróneas, que funciona a modo de un software perfectamente instalado en nuestro cerebro, y que se activa cuando escuchamos ciertos términos, como ‘deberías invertir’, o ‘acciones’, ‘oro’, ‘cuentas en el extranjero’, ‘bienes inmobiliarios’, etc. provocando que nos salten todas las alarmas, advirtiéndonos: “¡En qué estás pensando, desgraciado, que eres un pringado, que eso no es para ti…! ¡Deja eso para los ricos, y tú dedícate a sudar el pan de todos los días!” Pues bien, ese software autoinstalable no es sino un maligno virus que actúa a modo de venda para nuestros ojos, impidiéndonos tener una clara la visión de la realidad. Esa realidad no es otra que la siguiente: el entorno económico es como el tiempo meteorológico, prácticamente imprevisible (por eso meteorólogos y economistas solo ‘aciertan’ en sus análisis a posteriori, y casi nunca en sus previsiones, que parecen guiadas por una echadora de cartas del Tarot). En economía, no sabes qué te va a deparar el futuro, por lo que invertir es una necesidad, una obligación para intentar paliar al máximo los posibles efectos negativos de una coyuntura adversa.

Esa ‘coyuntura adversa’ puede ser una circunstancia que nos parezca muy lejana, como una guerra civil, o mundial, o algo tan cercano como una crisis, con su ‘corralito’, una devaluación de la moneda, un alza de precios, una salida del Euro, una liquidación de la moneda común, quedarte en el paro, etc. Me permito recordarte que nuestra guerra civil se dio por concluida hace unos escasos setenta y siete años, la IIGM setenta y uno, y la de los Balcanes, que afectó tan gravemente a Bosnia (un país europeo, civilizado y muy parecido a España) finalizó en el año 1995, hace tan solo veintiuno… Estamos viendo además cómo la población siria, entre ellos médicos, profesores, funcionarios, obreros… está huyendo de una guerra cruel y sanguinaria que tiene lugar en estos mismos momentos, ante nuestras narices: huyen de su país ‘con lo puesto’. Huyen de su hogar, donde llevaban una vida como la nuestra, con nuestras mismas comodidades y lujos, con sus empleos, su ocio…

Así que sí, debemos estar preparados para cualquier circunstancia: desde la más terrible, una guerra, o un desastre natural de descomunales proporciones; hasta la más probable, como es una crisis, con o sin un corralito (en España llevamos unos cuantos años con esa espada de Damocles sobre nuestras cabezas…), con unos bancos y cajeros automáticos que podrían no soltar ni un billete… y unos ‘camaradas europeos’ planteándose cada dos por tres expulsar a alguno de los PIGS del Euro…

En definitiva, la cuestión que planteo es la siguiente: en un momento dado, quizás debamos salir de España y valernos en el extranjero por nuestros medios…  O quizás no nos dejen ni salir del país, y no podamos sacar dinero del banco… Y si finalmente nada de esto llega a ocurrir, estupendo: al menos estaremos seguros y dejaremos a nuestros hijos un buen bote salvavidas preparado.

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Lo que sí quiero que quede meridianamente claro es que los siguientes consejos son especialmente indicados para quienes no poseen unos elevados ingresos, y se debaten en la diaria lucha por la supervivencia.

¿Que hay que hacer algún pequeño sacrificio o esfuerzo?

¡Evidentemente!

Pero cada cual sabrá cómo equilibrar la balanza para ir ‘rascando’ algo cada mes, que pueda ir metiendo en su particular ‘hucha del cerdito’… En todo caso, una primera cuestión muy importante es diversificar en ubicación/producto (no tener todo tu capital junto, invertido en lo mismo y en el mismo lugar); y una segunda, diversificar en liquidez (necesitas un capital más líquido para afrontar el día a día, y otro menos, para facilitar su custodia, etc.).

Así que te recomiendo que repartas la inversión de tu escaso capital en función de tus intereses, posibilidades y previsiones, en diversos porcentajes entre:

#Inversión nº1: La cuenta corriente de tu banco de toda la vida. Clic para tuitear

Aquí debes tener una parte de tus ingresos. No te queda otra, pues tienes que domiciliar tus recibos, tu tarjeta de débito o crédito, etc. Y si no pasa nada, es lo más cómodo para operar en el día a día. Tres mil, cuatro mil… seis mil euros…

#Inversión nº2: Efectivo. Clic para tuitear

Sí, otra parte debes tenerla en cash, en efectivo, contante y sonante. Tú sabrás dónde la guardas… Quizás empieces teniendo trescientos euros, y poco a poco vayas logrando unos miles…

#Inversión nº3: Acciones de grandes empresas. Clic para tuitear

Multinacionales, que por operar en diferentes países, son capaces de sobrevivir hasta al holocausto nuclear. También Fondos soberanos, deuda pública.

#Inversión nº4: Una cuenta bancaria en el extranjero. Clic para tuitear

Sí, ya estás tardando en abrir una en Andorra, Suiza, Gibraltar, cualquier país de tu gusto o en un ‘paraíso fiscal’ que te lo permita. Hoy día es fácil, por Internet, incluso desde cero euros de capital de apertura, sin intereses de mantenimiento, y todo legal.

Y no, no vas a evadir nada, no vas a blanquear dinero negro: vas a ir enviando parte de tus ingresos legales y controlados por el fisco, de tu nómina, poco a poco, según tus posibilidades, a una cuenta fuera de la rapiña del infierno fiscal español. No para no pagar impuestos, no para tener esa cuenta ‘oculta’ (en todo momento la tendremos declarada), sino para que caso de que a tu Gobierno se le ocurra hacer alguna tontería con la economía en España, parte de tu capital esté a buen recaudo, lejos de sus codiciosas garras.

Hasta cincuenta mil euros (en conjunto de valores, muebles e inmuebles, ojo) puedes tener fuera sin declararlos, a partir de esa cantidad, debes cumplimentar el modelo 720 ‘Declaración informativa sobre bienes y derechos situados en el extranjero’ (consulta los casos particulares en la AEAT). Esta declaración es un procedimiento que está incluso ‘denunciado’ a Europa… Así que es perfectamente legal tener una cuenta en el extranjero, y no eres ningún defraudador.

Uno de los bancos más socorridos en los últimos tiempos para pequeños ahorradores: el suizo Swissquote.

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[No obstante, no deposites toda tu confianza en el sistema bancario. Recuerda que muchos bancos negaron la existencia de cuentas y depósitos a los judíos que los reclamaron tras la IIGM: presuntamente destruyeron la documentación que a ellos hacía referencia y se lucraron con el crimen].

 

 

#Inversión nº5: Divisas. Clic para tuitear

Por si no confías en el Euro lo suficiente, que te recomiendo que no confíes tanto… Esas mismas cuentas bancarias suelen facilitarte la posibilidad de tener tu dinero en varias divisas, y a la vez: por ejemplo puedes tener quinientos euros en euros; setecientos euros en dólares; trescientos euros en francos suizos…

#Inversión nº6: Criptomoneda. Clic para tuitear

Sí, en bitcoins, por ejemplo… Aunque hay otras más. Quién sabe si al final alguna de ellas será la moneda única mundial…

#Inversión nº7: monta una empresa offshore, o una patrimonial. Clic para tuitear

Si dispones de más capital y de inmuebles, porque tienes un negocio o patrimonio.

Mientras todo tu patrimonio provenga de actividades lícitas, y se encuentre ‘controlado’ por Hacienda, no es ilegal, no eres por ello un defraudador. A partir de varios pisos, locales, etc. y/o facturando más de treinta mil euros, ya te compensa… y no es tan complicado.

#Inversión nº8: Invierte en negocios de crowdfunding y crowdlending Clic para tuitear.

Por ejemplo, Housers. Exigen reducidas inversiones y nunca se sabe…

#Inversión nº9: Compra monedas de oro. Clic para tuitear

No, lingotes no. Mejor monedas. Los lingotes son más difíciles de ‘colocar’ y no son prácticos para realizar transacciones comunes como pagar por comida, por una cama, por los servicios de un médico… además son más fácilmente falsificables. Las monedas son más seguras, tienen un prestigio reconocido y certificado, mayor liquidez…

Lo mejor es adquirir (incluso por Internet es posible en tiendas de confianza, como Andorrano Joyería o Gold Direct. Ojo en otras tiendas con los precios y la garantía…), monedas de máximo una onza de peso (mejor mucho menos, para tener mayor liquidez, insisto en ello) y veintidós quilates de pureza, como las British Britannia, los Krugerrand sudafricanos o las American Eagles (son más duras que las de veinticuatro quilates, por lo que resisten mejor los golpes, rayaduras, etc.). De éstas últimas podemos hacernos con monedas de la Filarmónica de Viena, Australian Nugget, Canadian Maple Leaf o Pandas Chinos.

#Inversión nº10: Adquiere pequeñas joyas de metales preciosos. Clic para tuitear

Aquí deberíamos tomar nota nuevamente de la sabiduría histórica de un pueblo que sabe mucho de este tema precisamente: el judío. Muchos judíos pudieron salvar sus vidas porque abandonaron Alemania o Austria ante el ascenso del nazismo. Tenían la lección aprendida: nosotros los expulsamos en el siglo XV, no sin antes saquearlos vilmente. En ambos casos, huir no asegura la supervivencia si no se cuenta con medios de pago… Los judíos que lograron sobrevivir, en muchos casos, ocultaron en sus propios cuerpos (ya puedes imaginar dónde y cómo) pequeñas joyas de metales preciosos.

A las anteriormente citadas monedas de oro tenemos pues que añadir un complemento: pequeñas joyas de oro o plata, que sirvan para realizar fácilmente los pagos de cantidades requeridas para compras del día a día, en un país extranjero, o en un mercado negro, dentro de una economía también de trueque: aros, anillos, pendientes, cadenitas…

Tengo una amiga que invierte comprando joyas con piedras preciosas (esmeralda, rubí, topacio, diamante…) que adquiere en sus viajes al extranjero… El problema de las piedras, es ‘colocarlas’ y bien, en un mercado negro, porque demostrar la autenticidad es difícil, a no ser que se trate con expertos… por lo que si lo logras, será con una gran pérdida de valoración.

#Inversión nº11: Adquiere tierras, parcelas, terrenos… Clic para tuitear

No, no locales, ni pisos, ni apartamentos, ni plazas de garaje… Si un pueblo o ciudad queda arrasada, los edificios no existen, no están en pie, y tú habrás perdido todo… Pero si tienes la tierra… seguirás teniendo la tierra. Siempre. Y por cierto, conserva las escrituras a buen recaudo. Aunque los registros de la propiedad desaparezcan, tú tendrás tu escritura…

 

Si sigues estos consejos, sin prisa pero sin pausa, te convertirás en una persona prevenida, y ya se sabe que alguien prevenido, vale por dos…

[Artículo publicado en mi columna en elEconomista.es el 28/04/2016 (Versión completa.)] (Versión original)

Acerca de Raúl Tristán

Mentoring & Coaching. Business Development & Management Consulting.
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