Dropshipping, el low cost para emprender con una tienda online

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    Dropshipping

    Consiste en convertirse en un ‘tendero’ desde el salón de casa

El autoempleo virtual es una de las formas más sencillas de emprender con escasos recursos. Es decir, personas que cuentan con un capital muy, muy reducido; sin inversión inicial en oficinas, locales o almacenes; sin capacidad para contratar personal…

Si estás en esa situación de penuria, seguro que ya te has dado cuenta de que lo más sensato (por el momento) pasa por ser realista y aparcar temporalmente el “gran sueño” de ser empresario. Hay que evitar que se convierta en una pesadilla, simplemente por dejarse llevar por los delirios de grandeza, alimentados por los “cantamañanas del emprendimiento”; esos gurús que todo lo saben sobre emprender, pero que jamás han levantado ni la primera piedra de un negocio.

Ahora toca prescindir de todo lo prescindible, y solo se puede lograr con un negocio en Internet. Presta mucha atención, porque a partir de mañana puedes convertirte en ‘el rey del dropshipping’.

Tendero desde casa

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Foto: Pixabay

El dropshipping consiste en convertirse en un ‘tendero’ desde el salón de casa, con un portátil sobre las piernas, mientras te inflas a comida basura. Como hombre-orquesta, y sin ensuciarse las manos. En definitiva, vas a vender uno o varios productos en Internet, a través de una web, pero con una serie de ventajas: no vas a ver el producto, no lo vas a tener almacenado, y no vas a encargarte del empaquetado ni del envío.

Para iniciarse en este mundo, estos son los primeros pasos que hay que dar:

1. Elegir un producto o productos que te resulten interesantes para vender por Internet. Ya sea porque los conoces, porque sabes que tienen buena salida, porque el margen de beneficio sea elevado, etc.

2. Buscar un buen provedor (fabricante, mejor que mayorista) de ese producto, dispuesto a trabajar bajo la fórmula del dropshipping. Y vas a acordar los términos del contrato de la relación comercial. Si es un proveedor acostumbrado a esta fórmula, ya tendrá establecidas sus condiciones. Ojo, no hay que tragar con cualquier cosa: márgenes de precio inferiores al 20% solo sirven para convertirse en un comercial mal pagado.

3. Montar una web con un blog. Darás de alta los productos a vender, y a través de ella el cliente comprará y pagará los productos. El blog sirve para escribir artículo sobre los beneficios de los productos.

4. Pasarás los datos de la compra a tu proveedor. Puedes tenerlo incluso automatizado. Se encargará de preparar el pedido, empaquetarlo y enviárselo al cliente, en un paquete sin marcas externas identificativas de su empresa, y si de la tuya si así lo deseas.

Realmente, te conviertes en una especie de intermediario entre el productor y el comprador. No olvides que ser intermediario es uno de los negocios más limpios y lucrativos que siempre han existido.

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Cuestiones importantes

Pero hay que tener en cuenta algunas cuestiones importantes, para que tu faceta de ‘tendero’ no acabe como el rosario de la aurora:

– Hay que seleccionar adecuadamente al proveedor. Es muy importante que su producto y servicio sean de calidad; que respete los plazos de entrega; que disponga de stock del producto y no altere los precios; que facilite las bases de datos de productos en un formato importable que ahorre esfuerzo y tiempo; que sirva al cliente siendo completamente invisible para él (el cliente no debe saber jamás que existe un tercero); que respete la confidencialidad y no usar los datos en su provecho; que tenga una política de devoluciones adecuada, etc.

– La tienda online es fundamental. Es el escaparate, por lo que el diseño, la usabilidad y la funcionalidad son esenciales. Cuanto más fácil le resulte al cliente encontrar el producto que busca, y más sencillo sea el proceso de compra, con menos pasos, con más facilidades de pago, más se incrementan las posibilidad de que se produzca la venta y no se abandone el ‘carrito’… También debe tener un diseño limpio, cuidado, que no lleve a equívocos, honestidad en la presentación de los productos, con explicaciones y descripciones claras y comprensibles, con imágenes reales de los mismos de calidad…

– El blog. Debe servir por un lado para atraer tráfico a la tienda mediante posicionamiento, y por otro para aportar información a los clientes. Es fundamental que no se convierta en una máquina de generar spam. Se trata de crear contenido original, de calidad, que aporte información. Sin olvidar las palabras clave que queremos posicionar.

– Las redes sociales. Un aliado para el marketing. Hay que crear perfiles en aquellas que sirvan para dar a conocer la tienda y sus productos.

– Atención al cliente. Hay que tener varias vías abiertas para ello: redes sociales, correo, chat online, whatsapp… Hay que ser rápido, educado, atento, amable y efectivo. Además, para el cliente eres el vendedor, por lo que hay que responder ante cualquier queja. Ejercer de intermediario no exime de responsabilidad: te debes al cliente.

[Artículo publicado en mi columna en elEconomista.es el 20/04/2016]

Acerca de Raúl Tristán

Mentor de Desarrollo Personal, Profesional y de Negocios.
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