Nueve claves para emprender un negocio con éxito empezando de cero

Emprender un negocio con éxito

emprender un negocio

Foto: Pixabay

Si ya estás cansado de que te vendan listas de imprescindibles, el titular de este artículo te habrá sonado a más de lo mismo: promesas de éxito y garantía de triunfo en el tan de moda mundo del emprendimiento.

Nada más lejos de mi intención, pues no voy a garantizarte victoria alguna ni a asegurarte que te librarás de un estrepitoso fracaso pese a que sigas al pie de la letra las indicaciones que pretendo transmitirte. No me considero un gurú, ni un heredero intelectual de los sabios de la antigüedad. Afortunadamente, todo lo que he podido lograr o perder en esta vida ha sido en base a consecuencias derivadas de mis actos, de los que he sido y soy responsable.

¿Qué te quiero decir con esto? Pues que lo que he aprendido no me ha venido insuflado por un soplo divino, ni lo que he alcanzado me ha sido facilitado por los contactos de un papá bien situado: todo proviene del esfuerzo individual, del sacrificio propio, y de la experiencia personal vivida como aprendizaje. O sea, que lo que voy a contarte es 100% pura vida, y 100% vida de un Pérez o un González cualquiera, sin apellido de peso en la cartera. Ya me entiendes.

Si por un casual te encuentras en esa tesitura en que la crisis ha puesto a tantos, de tomar las riendas de tu vida y lanzarte a emprender, como si el montar un negocio fuera la única tabla de salvación posible, toma nota, y no como si yo fuera uno de esos listillos que quiere meterle mano a tu bolsillo para vivir a tu costa, o uno de esos otros sabiondos que, sin haber pagado ni una sola cuota de autónomo en su dilatada existencia, sientan cátedra sobre el mundo empresarial. Yo, y permíteme que te lo diga así, te voy a hablar como lo haría a un amigo: con sinceridad, sin paños calientes, y por supuesto, deseando lo mejor para ti.

Si te planteas emprender:

1. Asegúrate de que vales para hacerlo.

No todo el mundo puede ser empresario, como ya me habrás escuchado decir en alguna otra ocasión. No es ninguna vergüenza admitir que uno no ha nacido emprendedor. No se es menos por ello, aunque hoy día parezca que quien no lo es deba sentirse inferior. En España hemos pasado de la gran sequía en emprendimiento, a la gran remojada.

2. No emprendas solo.

Conforma un buen equipo. Un grupo de personas con un proyecto común, pero dotados de competencias diferentes y complementarias, es la base para comenzar a transformar una idea en una realidad tangible. Lo más importante de cualquier proyecto son las personas. Sin un buen equipo, ningún inversor apostará por tu proyecto, por buena que sea la idea que le ha dado origen.

3. Proyecta a la medida de tus posibilidades.

La ambición es sana, pero guiada por una fantasía descontrolada puede llegar a ser una mala compañera de viaje. El realismo, la objetividad, deben primar sobre la imaginación desbordada cuando hablamos de viabilidad, de previsiones, de cálculos financieros.

4. No olvides nunca que enriquecerse no es un pecado.

¿Quién fue el mediocre que dio a la expresión “tener afán de lucro” un sentido peyorativo? Sin el afán de lucro no existiría el progreso en la medida que lo conocemos. Cuantas más ganancias genere tu empresa, más beneficios de la misma podrás repartir, y a más personas podrás dar empleo. Podrás crear una fundación, o donar parte de tus ingresos a causas benéficas. El dinero circulará, y en su fluir, creará a su vez más riqueza.

5. Actúa conforme a estrictas normas éticas.

Que tus actos los guíen conductas intachables que hagan de tu negocio un referente de empresa socialmente responsable. Los valores humanistas deberían prevalecer en todo emprendimiento.

6. La mejor formación que puedes recibir para emprender, es trabajar.

“La experiencia es la madre de la ciencia”, se dice, y aunque sí que deberías formarte en campos como la contabilidad, el marketing, las ventas, la gestión de equipos, etc. para tener unas nociones al menos básicas de los mismos, lo mejor que puedes hacer es emprender una vez que hayas desarrollado cierta trayectoria profesional en diversas empresas. Foguéate como autónomo, también en alguna pyme y en multinacionales. Esta enseñanza empírica te aportará confianza, además de valiosos conocimientos prácticos.

7. Despréndete de los pesos muertos.

Déjalos en el camino, sin mirar atrás, que no te entristezca abandonar proyectos que se estancaron, compañeros de viaje que se convirtieron en rémoras, ideas que se tornaron vacías y sin sentido. En nuestro viaje emprendedor contamos tan solo con una ligera mochila que no debemos cargar con piedras pesadas y carentes de valor, solo los diamantes y demás piedras preciosas pueden tener cabida. Ni la nostalgia nos resulta útil, ni el tomar cariño a lo que nos perjudica es una opción.

8. Trabaja tu red de contactos.

Pero por favor, no acudas a eventos de networking. Discrimina entre perder tu valioso tiempo y relacionarte de forma rentable y además satisfactoria a nivel personal. Las personas de una a una. Somos individuos, no objetos. La masificación es cantidad y no calidad. Y como nunca sabes qué persona puede resultarte interesante en un futuro, por respeto tampoco desprecies a nadie. Echar un café con alguien, o invitarle a una comida, sigue siendo una buena forma de entablar conversaciones distendidas e íntimas, en confianza, que pueden dar lugar a que se produzcan puntos de encuentro impensables en un primer momento.

9. Y sobre todo: escucha a tu corazón.

Aquello que hagas debe hacerte vibrar, debe invitarte a mostrar una enorme sonrisa y por supuesto debe apasionarte. Si no disfrutas con la actividad que va a ocupar la mayor parte de tu tiempo, y tu tiempo es vida, no lo olvides, mejor busca otra cosa a la que dedicarte. Entrega tu corazón a lo que hagas, pero sobre todo haz aquello en lo que desees poner tu corazón.

Artículo publicado el 17/06/2015 en El Economista

Acerca de Raúl Tristán

Mentor de Desarrollo Personal, Profesional y de Negocios.
Enlace para bookmark : Enlace permanente.

Deja un comentario