Sé tú mismo: deja de mirar hacia afuera…

Sé tú mismo

Vivimos en una sociedad que nos empuja a vivir pendientes de nuestro entorno de forma obsesiva, y a competir contra todas las personas que se cruzan en nuestras vidas en los ámbitos más variados e insospechados.

A veces llego a pensar que se trata de una estrategia urdida para mantenernos activos fuera de nosotros mismos, alejados de nuestro centro, pendientes tan solo del exterior, dependientes de los otros y de sus valoraciones y opiniones, de modo que no seamos capaces de reservar ni un solo minuto para reflexionar sobre el camino que estamos transitando, sobre si es esta acaso la ruta por la que nuestro corazón nos demanda circular, o si por el contrario es el retorcido sendero que nuestra mente simiesca, imparable en su eterno movimiento alocado, nos impele a seguir, condicionada por la manipulación subyacente en los mensajes que nos llegan desde la publicidad, la televisión, la educación, las leyes, las autoridades, las instituciones…

Ha llegado el momento de que valores la vida en su justo término, de que dejes atrás las creencias inoculadas al respecto de cómo debes vivirla…

…que no son sino un veneno que te mata en cuanto penetra en ti, despersonalizándote, convirtiéndote en uno más del redil. Esas falsas creencias que te engañan sobre quién eres realmente y te convierten en un mero consumidor consumido. Llegas a creerte de tal modo la gran mentira de que eres lo que tienes, lo que muestras a los demás, la patraña de que eres el papel que en ésta sociedad representas, que has confundido en ti al actor con la máscara.

Sé tú mismoEsta situación se hace insostenible en lo personal para quienes hemos abierto los ojos, para quienes hemos tomado conciencia plena de que se nos mantiene entretenidos con un juego absurdo, desviando nuestra atención de aquello que verdaderamente debería ocupar nuestro tiempo, nuestros pensamientos, nuestros sentimientos…

Simplemente SER. Es lo único que tenemos que hacer.

En cualquier momento, en toda circunstancia,

SER NOSOTROS MISMOS.

Vivimos pendientes del qué dirán, constantemente: de si lo que decimos gustará o no en las redes sociales, de si mi ropa agradará más o menos, estará a la moda y me favorecerá…; de si mi rostro muestra arrugas, o granos y disgustará a los demás considerándome poco atractivo; de si en la práctica de tal o cual deporte no destaco precisamente por mi destreza; de si a mi jefe le río bien los insulsos chistes que me cuenta o le sigo la corriente cuando lanza sus exabruptos políticos;… Vivimos siempre hacia afuera. párate a pensarlo: vivimos de continuo hacia afuera. Recibiendo del exterior, incorporando información que nos desborda, saturándonos de palabras, de imágenes, de actos, todo ello prescindible, que no necesitamos, que son basura, desechos.

Nuestra vida se basa en competir con los otros… Es una competición basada en la permanente comparación. Es un suicidio.

Es un suicidio porque las constantes comparaciones competitivas que mantenemos nos mantienen en un estado de hipervigilancia: cada vez que alguien se cruza en nuestro camino, entra en la misma habitación en la que nosotros nos encontramos,  nos presentamos a una oferta de trabajo, vamos al gimnasio, o a la piscina, o a jugar al padel… nos comparamos. Y quizás podamos salir airosos de alguna que otra comparación, en uno u otro momento, pero resulta imposible ‘ganar’ siempre.

Vivir en la hipervigilancia de la constante comparación competitiva nos impide vivir la vida, nos mantiene en un estado de ansiedad permanente, de insatisfacción continua… Nos vuelve presas fáciles de la envidia, de la codicia, de la amargura, de la infelicidad… y destruye nuestra creatividad, nuestra personalidad diferenciada.

En un mundo como el nuestro, globalizado e hiperconectado, siempre vamos a encontrar con quienes compararnos… y salir perdiendo. ¿Sabes la tranquilidad que otorga el no competir con nadie, el saberte único e irrepetible y por ello incomparable?

El no compararse reduce la ansiedad, la ambición ‘mala’, la tensión y la agresividad, y permite a tu creatividad mostrarse plenamente.

Y quiero ahondar un poco en lo de la creatividad: cuando te comparas, te limitas, te dices lo que está bien y lo que está mal en función de una norma externa de ‘triunfo’ en un momento puntual, te fijas modelos de éxito que quizás no sean apropiados para tus capacidades, tus aptitudes, tu idiosincrasia… o ni siquiera para tus profundas convicciones, anhelos y deseos. Si pretendes copiar ese modelo y seguir esas normas, fracasarás o te convertirás en un impostor insatisfecho. En ambos casos, tu vida será un estercolero, por mucho que la adornes.

¿Copiar? ¿Para tener un negocio ‘sin alma’? No copies. Haz lo que tú has venido a hacer a este mundo, CUMPLE CON TU MISIÓN!!

Debes mirar dentro de ti, olvidarte de cánones, modelos, normas, y fuir, dejarte ser, expandirte y desarrollar lo que llevas dentro, sin dejarte influir por el exterior. la verdad está dentro de ti, no fuera. Entonces serás creativo en todos los aspectos de tu vida, bien sea en lo personal, en lo profesional, en lo artístico… Escribas o dirijas una empresa, barras las calles o enseñes, seas bombero o político… Estás buscando afuera, comparándote, cuando el éxito (tal y como tú lo entiendas, con el significado que dicho concepto tenga para ti), está en el interior, en tu interior. Así pues, solo hay un secreto:

DEJA DE MIRAR HACIA AFUERA PARA COMPARARTE,

Y SE TÚ MISMO

Acerca de Raúl Tristán

Facilitador de Desarrollo Personal. Terapeuta.

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