Meditación Sufi Occidental

Para los que nos hallamos en el Camino de la Búsqueda de Nuestro Ser, en la senda que lleva hacia ‘la divinidad que habita en mí’, de ‘el dios/a que Yo Soy‘ que diría Miyo, todas las técnicas que el Conocimiento acumulado por la Experiencia de otros que nos precedieron han ido descubriendo, son herramientas poderosas que nos arman como Guerreros/as Espirituales, por lo que no despreciamos ninguna de ellas, sino que muy al contrario, en un ejercicio de sincretismo y de aprehensión holística,  abrimos a ellas nuestras Mentes, Espíritus, Corazones y, penetrando con profundo respeto en su Mística, las incorporamos a nuestro acervo, a ese carcaj repleto de flechas con nombres que nos resultan ya tan comunes como zen, nagual, yoga, mindfulness, etc.

Pero es quizás por los prejuicios basados en razones históricas, sí, de la Historia de nuestro país, tanto pasada como reciente, que una de las técnicas ancestrales más poderosas conocidas, la Meditación Sufi, no ha llegado a darse a conocer como mereciera. Sin embargo, basta con entornar levemente la puerta del sufismo, para comprender que el sufismo se encuentra totalmente alejado del radicalismo y del integrismo islámico, siendo incluso perseguido por él. Hasta la interpretación coránica es muy diferente de la mayoritaria. Baste ejemplificar que Mahoma dijo que venía a ‘mejorar el carácter’ , que el Corán servía para hacerlo más noble, y  la ‘Guerra Santa’ no es entonces sino la lucha contra el Ego, que es el mayor esfuerzo que como seres humanos podemos llegar a plantearnos.Independientemente de ello, como occidentales, podemos adentrarnos en las  técnicas de la Meditación Sufi para enriquecer nuestro repertorio de herramientas espirituales. Y si ya conocemos el Zen, con sus koans, sutras, etc., y lo llevamos a la práctica sin necesidad de aproximarnos al budismo como religión; o siendo de mente abierta, comprendemos el poder del rezo del rosario en la tradición cristiana; o de los mantras tibetanos, incluso sin entenderlos, ahora podremos abrir nuestro corazón a la Meditación Sufi en la que, al igual que en los casos antes mencionados: “La palabra es sonido, el sonido es vibración, la vibración es energía… y la energía es el Uno“.Con la Meditación Sufi pretendemos, por El Camino del Corazón, y gracias a la Voz, a la Respiración, a las Palabras de Poder, abandonarnos, recordar al Uno (sea cual sea la forma en que cada cual lo entienda, pues para el sufí no hay cristianos, musulmanes, budistas, hinduistas, ortodoxos, etc. sino sufí o no sufí, entendiendo por sufí ‘el que tiende a desaparecer en dios’ y no-sufí  ‘el que sigue defendiendo su personalidad’. Por eso todos podemos ser sufís.La Meditación Sufi podemos practicarla a través del Dikra, del Hadra, de la danza giróvaga de los derviches…

Acerca de Raúl Tristán

Mentoring & Coaching. Business Development & Management Consulting.
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