Yo, apoyo el proyecto de Desarrollo Humano de Can Benet Vives

Desde estas líneas quiero manifiestar mi total apoyo al proyecto de Desarrollo Humano de Can Benet Vives.

En los diferentes talleres allí realizados no he hecho sino beneficiarme de unas experiencias y conocimientos que de otra forma me hubieran sido quizás inaccesibles. Por dicho servicio he llevado a cabo, como es lógico, una contraprestación económica. Y quiero aclarar:

1.- Para poder llevar a cabo ciertas actividades en esta sociedad ultrareglada y normalizada, es preciso crear una Sociedad empresarial, y disponer de las titulaciones pertinentes, de lo contrario es tarea imposible.

2.- Crear una empresa y mantenerla es una titánica tarea que a los emprendedores nos da más quebraderos de cabeza que satisfacciones, generalmente, pero solemos ser idealistas empedernidos que hemos venido a este mundo para dejar un legado que trascienda, del que sentirnos orgullosos.

3.- Crear una empresa no implica necesariamente lucrarse con ella. Conozco decenas de empresas creadas con el único fin de poder amparar una actividad y que esa actividad pueda beneficiar a cuantas más personas mejor.

Ya está bien de la demagogia populista y retrógrada de emprendedor/empresa/empresario = malvado rico.

4.- Toda esas serie de actividades conllevan unos gastos. Por supuesto que el personal debe cobrar un salario, empezando por los organizadores, profesorado, etc.  No, no es una ONG, y menos mal, porque si lo fuera estaríamos pagando de nuestro bolsillo todos, y no sólo quienes acuden a formarse allí como mejores personas. Pero cualquiera puede entrar en la página, ver el sinfín de actividades que se desarrollan, los miles de personas que por allí han pasado y han crecido humanamente. El que no quiera ver los gastos que implica mantener toda esa inmensa infrestructura, es un ciego que no tiene ni idea de cómo funciona el mundo.

5.- Nadie vende allí el “trabajar gratis por el buen rollo, amor, espiritualidad…”. Hay parte del personal que cobra, que come y reside allí, y que recibe una formación, psicoterapia, apoyo humano, etc. ¡impagables! Otra parte realiza tareas a cambio de todo ello, en un intercambio, un trueque sano, adulto y sin dobleces. A nadie se le obliga a acudir a Can Benet, ni a residir ni a trabajar, si no quiere hacerlo voluntariamente. Pero hay personas que no entienden que si mi amigo me invita a comer a su casa, lo mínimo que puedo hacer es llevar el vino, o ayudarle a quitar la mesa… Por cierto, las hermanitas de la caridad cobran un salario, que pagamos todos y además reciben subvenciones, donaciones, etc.,  comen, se visten, tienen sus automóviles, vivienda, ¿o es que para ser buena gente en este planeta hay que morirse de hambre e ir andrajoso? Sólo el que se cuida a si mismo puede cuidar a otros, solo el que tiene sus necesidades cubiertas puede cubrir las de los demás (Pirámide de Maslow, básico, para algunos está a años luz comprenderlo y siguen soñando con estupideces de baby de guardería).

Ya está bien de adultos infantiloides que lo quieren todo hecho, que papá Estado los alimente y les de vivienda, que el supermercado les regale la comida y que el cine les salga gratis, que les subvencionen, que les mantengan, y no levanten un dedo para hacer algo en su mísera vida.

6.- ¿Desde cuándo una empresa no puede solicitar donaciones? ¿Desde cuándo alguien que crea algo con su esfuerzo, no puede pedir en las horas malas que le echen una mano sus amigos, si sienten como suyo el proyecto? ¿A alguien se le obliga? 

7.- Por cierto, las cuentas de una empresa son siempre más claras y transparentes para el que quiera ver y no estar ciego. Basta con acudir a cualquiera de las páginas webs que previo registro informan de los aspectos legales y contables, por ejemplo http://www.einforma.com/ o http://www.axesor.es/Informes-Empresas/4994053/CENTRE_EPOPTEIA_SL.html

8.- Conclusión: El mundo está lleno de egoístas insatisfechos, iracundos destructores, envidiosos y malvados, que toman la mano y te cortan el brazo, que odian a quienes les trajeron al mundo, que maldicen la mano que les da de comer, que golpean a quien les ayuda a levantarse…. Pero sé, me consta, que entre los miles y miles de epoptes, esa es una minoría insignificante que quedaría ninguneada bajo la inmensa mayoría de los que estamos agradecidos a Can Benet. Por eso, salid de vuestra comodidad, ¿dónde estáis? ¡Haced que se os vea!

 

YO, reitero, APOYO EL PROYECTO DE DESARROLLO HUMANO DE CAN BENET

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Acerca de Raúl Tristán

Psicólogo Col. Nº A-03021. Psicoterapeuta
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