¿Quién yerra más? El ‘presentismo’ como mal endémico de la empresa española

Presentismo

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Foto: Pixabay

“El miedo a perder el empleo ha provocado una reducción drástica del absentismo injustificado en los últimos años y ahora ha dado lugar a un nuevo fenómeno, el llamado ‘presentismo‘, o lo que es lo mismo, trabajar más allá del horario normal con la única intención de que se note la presencia del trabajador en su puesto.” (Fuente Europa Press)

Randstad ha realizado una encuesta en la que “el 45,8% de los encuestados reconoce que sus compañeros se quedan más tiempo en el trabajo por miedo a perder su empleo y sin que necesariamente eso conlleve una mayor productividad”.

“Este aumento de la jornada asociado al ‘presentismo’ no conlleva un aumento de la productividad, pues al quedarse más horas en la oficina, los trabajadores no están buscando mejorar el rendimiento de la compañía, sino asegurar su puesto de trabajo. “

” …uno de los principales problemas del empleo español sigue siendo la baja productividad.”

Y yo me pregunto: ¿quién yerra más en su forma de actuar, el presentista o el que se deja engañar por esta falsa imagen de abnegado trabajador implicado y corporativo? ¿quién de los dos contribuye a reducir la capacidad productiva de las empresas, la innovación, la creatividad…?

Al perfil del empresario “propresentista”, se suele añadir la característica de autoritarismo, siendo poco proclive a dar autonomía o a delegar e incluso permitir delegar, temeroso de escarbar en el mundo de las nuevas ideas y de la creatividad, y tendente a hacer las cosas de una forma rígida, mecánica y en general creyendo que sus empleados le engañan, por lo que resulta imprescindible “atarlos cortos” y tenerlos “entretenidos”.

Cualquier palabra o acto le servirán de argumento para confirmar sus erróneas creencias que, a la larga, pueden acabar destruyendo la empresa que cree proteger, dado que se pierden los talentos y se mantienen los acorchados cerebros que asumen el presentismo, la ausencia de autonomía, o la sumisión ante el esclavismo como “situaciones naturales” (muchos propresentistas aborrecen la expresión “mi jornada laboral es de x horas” en boca de sus trabajadores, o lo que es lo mismo, son esclavistas del siglo XXI).

La mente de un trabajador no presentista no solo trabaja durante sus horas de presencia en el centro de trabajo… también lo hace en actos y eventos, networkings, de camino a casa oyendo la radio o leyendo el periódico, en una conversación entre familiares y amigos, a la hora de dormir o mientras se ducha o afeita por la mañana, o mientras juega con los hijos o acude al gimnasio o se toma una cerveza en un bar… porque una mente que trabaja, que es creativa y funciona al 100% es capaz de establecer relaciones y capaz de asociar ideas y contextos, es decir: exprime cada segundo de su vida…

¿Y todos esos miles de horas, cómo se computan en un debe y haber en una empresa que mide a sus empleados por el presentismo, y no por sus resultados?

¿Cómo se computa la capacidad de relacionarse, de hacer networking, de lograr motivar e implicar, de dar un giro en el camino?

¿Cómo se computa el valor añadido que un creativo no presentista aporta?

En España, sinceramente, lo llevamos jodido. ¿Por qué no me habré mudado a los EEUU, donde cuentan el mérito, el esfuerzo, la capacidad y los resultados, y no la apariencia?

Acerca de Raúl Tristán

Facilitador de Desarrollo Personal y de Grupos de Crecimiento. Coach. Mentor. Terapeuta.
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