Anapurna, una desgraciada lección de responsabilidad
Dos expediciones a la conquista de un reto, en muchas ocasiones suicida.
Lo hacen de forma voluntaria, nadie les obliga a ello.
Una de las expediciones sufre la pérdida de uno de sus miembros… y en lugar de asumir SU RESPONSABILIDAD, culpa a la otra expedición de NO PONER EN PELIGRO LA VIDA DE SUS SHERPAS NI POR 6.000 EUROS…
“Nosotros no teníamos fuerzas para subir, pero ella pudo mandar a sus sherpas y no lo hizo. Les ofrecimos 6.000 euros, pero no hubo manera. Se está perdiendo la solidaridad en la montaña…” (Juanito Oiarzabal dixit) 6.000 euros por hombre…
No quería escribir sobre este asunto porque estoy seguro de que mi opinión va a levantar ampollas en muchos, que lanzarán sobre mi sus venablos envenenados.
Me da igual. Jamás he comprendido por qué esos hombres y mujeres se lanzan a ascender cimas poniendo en grave riesgo sus vidas e ignorando las de los que dejan atrás: mujeres, maridos, hijos… y exigiendo a los cuerpos y fuerzas de rescate que pongan en riesgo también las suyas a la hora que se presentan los problemas, y los ciudadanos debamos correr con los gastos…
¿Falta de solidaridad? Deberíamos pensar en lo dificultosa que debía ser la situación, como para que unos desgraciados sherpas (mano de obra barata en la que estos aventureros se apoyan, sin que parezca importar que son personas), digo que, unos sherpas para los cuales 6.000 euros son una fortuna inmensa, no se lanzaran como lobos al olor del dinero, y optaran por no arriesgar sus vidas… o que la coreana que la comandaba no lo ordenara… ¿Acaso creen que quien manda una expedición tiene la potestad de mandar a sus sherpas a la muerte, aunque sea bien pagados? Los sherpas no son suyos, no son esclavos ni soldados…
Lamentable falta de responsabilidad, falta de hacerse responsables de sus propios actos. Claro que, siempre es más difícil asumir que uno mismo es responsable de sus fracasos que hacerlo de los éxitos…
Pero en este país es lo que nos enseñan a diario a hacer.

