Año nuevo, enero viejo…
con los mismos pendejos.
Como si no tuviéramos bastante con los problemas lingüísticos que nos enfrentan a los ciudadanos de Aragón y Cataluña, por culpa de quienes se empeñan en dividir y hacer de la lengua no un vehículo para favorecer y promover la comunicación entre las personas, sino un medio para perpetrar sus oscuros tejemanejes nacionalistas, porque la lengua debería tender a unir, a facilitar la comunicación, y no a complicarla y hacerla más difícil, más dependiente de la burocracia política y de traductores; o con el saqueo de la Franja; o con la cansina insistencia en apropiarse de las aguas y la realidad de controlar el Archivo de la Corona Catalano-Aragonesa … Digo que, no teniendo bastante, con esta retahíla de atropellos, cuando Zaragoza se lanza a la carrera de los JJOO de Invierno aportando su magnífico Pirineo, Barcelona contraataca haciendo de oposición a la candidatura aragonesa… Si no recuerdo mal, allá por el 92 se celebraron los olímpicos en Barcelona, y toda España apoyó dicha candidatura como un solo pueblo. Pero claro, no vamos a pedirles a los tribalistas politicastros del nacionalismo catalán que vean más allá de sus partidistas intereses. Y ojo, fíjense bien que no hago mención de la ciudadanía catalana, a la que considero tan altruista y solidaria como cualquiera otra, y respeto por ende mucho más que a sus indignos representantes.
El mismo nacionalismo antediluviano que pretende hundir a la industria del cine, creando leyes que obligan a traducir al catalán la mayor parte de las películas que en Cataluña se exhiban… pero contra este atropello no protestan nuestros socios del Club Bardem.
No contenta la progresía con haberla liado de esta manera, carga contra las sublevadas tropas municipales de Vic, alzadas contra la tiranía de la ilegalidad inmigracional a la que nos han sometido las arbitrariedades de Mr. Happy. Creyendo como creo que el nuestro es un Estado que no puede dejar desamparada a persona alguna que precise de atención sanitaria o educacional, creo también que no debe verse como lógico que el derecho a una atención sanitaria o educacional legalice a un individuo cuya entrada en nuestro país lo ha sido por cauces no legales. Todos ciudadanos, pero para todo, para derechos y, por supuesto para deberes. Si se está en situación ilegal, no debe existir derecho al empadronamiento, y se debe repatriar, a no ser que exista la posibilidad de un contrato laboral en firme, y que esa persona pueda “legalizar” su situación con todas las consecuencias. El nuestro debe ser un Estado solidario, no un Estado que favorezca las situaciones de alegalidad o ilegalidad.
Para colmo de males, los haitianos sufren un desolador terremoto que nos demuestra, una vez más, que la Unión Europea es un elefante lento e inepto, dividido, e ineficaz, aunque mucho menos torpe, absolutamente prescindible y abominablemente inútil de lo que la ONU, atajo de funcionarios y burócratas. Y entretanto, los únicos capaces de demostrarle al mundo que son algo más que un ejército poderoso, son los yankees, quienes, sin aguardar a que la maquinaria tercermundista de la política de las naciones se ponga de acuerdo en cómo, cuándo y por quién, debe facilitarse la ayuda humanitaria, ha plantado en Haití su altruismo sin condiciones, muy a pesar de que las estúpidas voces de la más palurda progresía universal se alcen al unísono para clamar contra “el invasor americano”. Ni en la desgracia son capaces de mantener sus nauseabundas bocas cerradas…
Mientras, nuestro ejemplar nacional de trasnochado marxista–leninista, la llama de los zares, balbucea palabros vejatorios contra el Armagedon americano que ha osado tomar sus pelambres, tan agrisadas como sus ideas, para adornar el rostro de Bin Laden, y al muy caduco guardián de los soviets no se le escapa otro lamento paranoide que el manifestar que todo ha sido por sectarismo o prejuicio… Chavalote, pero ¡qué importante te crees para los EEUU, chato! ¡qué forma de hacer demagogia con una pamplina!
Y si hablamos de nuestra progresía desilustrada, por qué no hacerlo también de los próceres de la incoherencia: quienes se muestran partidarios de la energía nuclear, pero cual dictadorzuelos partitocráticos amenazan con expedientar a sus propias huestes, léase al alcalde de Yebra, cuando no hacen sino buscar el bien de sus municipios siguiendo la doctrina del partido, para más inri… Cospedal, qué gran decepción, ¡que por asegurarte los votos cambias de opinión! ¡Qué vergüenza de nación!
¿Nación? ¿Puede llamarse de tal guisa a un ente que consiente, permite, fomenta que los asesinos, violadores y criminales de la peor ralea, de la más ínfima calaña, campen a sus anchas, amparándose en leyes del menor que semejan ironías dramáticas concebidas para torturar a las víctimas y a sus familiares?
¡Porca miseria de país!

