En el PSOE miran hacia adelante, aunque sea de refilón, y se atreven a “rozar” de forma leve uno de esos temas tabús de la España profunda: la eutanasia, el derecho a morir dignamente.
Como buen liberal, afirmo el derecho del individuo a elegir el momento de poner fin a su propia existencia, porque la vida humana no es propiedad de Dios alguno, sino de uno mismo. Yo soy dueño de mi derecho a existir o dejar de hacerlo.
Podría el PSOE haber avanzado más en sus propuestas, pero el temor a la pérdida de votos es aun tremendo, en esta pacata sociedad dormida, en este país de burdos y lerdos (hoy mismo, escuchando a la progre y políticamente correcta Isabel Gemio en Onda Cero, surgían al otro lado del teléfono oleadas de ejemplares patrios de aquellos a los que uno se plantearía restringir el derecho al voto) (por cierto, desde que Onda Cero ha apostado por estas figurantes de la progresía que son la Gemio y la Otero, esta cadena habrá ganado en oyentes, pero perdido en calidad de discurso… Aun se me atraganta escucharte a ti, estimado Dragó, mezclando tu verbo sabio con algunos de los trasuntos feminestoides, filoinmigraciónilegal, solidaridaddegaitas, que estas insignes maestras de las ondas pretenden difundir e inculcar).
Y podría haber iniciado el camino hacia la regulación legal de la prostitución, o el consumo del cannabis, o…
Al menos saldrán los crucifijos de los lugares que nunca debieron ocupar, y la realidad de un Estado laico se hará más cercana.
Bueno, y digo que celebro los abucheos a Ana Mato, ante el signo de escasa democracia interna demostrado por el antilider Rajoy (quien parece seguir anclado en los prejuicios de la derechona de toda la vida). Un Rajoy que ha impuesto su propio criterio al del PP catalán. A Camacho puesta, Nebreda indispuesta. Es el PP de Rajoy. El PP del fracaso.