El Clan de los Marbellíes
Un orondo personaje,ideó en los 90 la manera de hacer dinero, sucio por supuesto, uniendo en su figura fútbol, ladrillos, vara de alcalde y artimañas de trilero. Mafioso conocido en el mundo entero, se codeó con media España, con la de las fiestas, la Jet, la coca, la basura bajo la alfombra y el renombre titulero.
Pero pronto sus andanzas colapsaron, a juzgados y a reporteros.
Encerrado el pájaro, y enfermo, otro vino a sucederle, con más aires de torero, de chusco especulador, de español folclórico y habanero, de los de cintura en el sobaco, chulesco con la prensa, agresivo y pendenciero… hasta que el gafe acabó, con personaje tan grotesco.
Y es que un fémina, amazona osada, le dió tal patada en el rotundo trasero que, avergonzado el estirado salió, por la puerta de atrás del concejo.
¡Hale, a tocar palmas a otro lugar, pendejo!.
Pero ni Don limpio ni Mr. Propper pueden acabar con el virus que, como cáncer se extiende, por el imperio marbellí.
La nueva regidora, contagiada ahora de la extraña enfermedad, debe entrar en cuarentena… pero ¡oh sorpresa!, que con ella se encuentran “viciados” 21 correligionarios, ¿concejales, constructores, abogados o tan sólo indecentes? No se salva ni uno,ni que estés de luna de miel en Rusia o haciéndote la liposucción, todos van cayendo, víctimas de la maldición, ¡que ni que el asiento del alcalde de Marbella fuera el trono de Tutankamón…!
