Un barquito de papel
El 26 de abril, a las 12:30, el Almirante Jefe del Estado Mayor de la Armada, Sebastián Zaragoza Soto y el Comandante de las Fuerzas Navales de los Estados Unidos en Europa, almirante Michael G. Mullen, firmaban en el Cuartel General de la Flota, en la Base Naval de Rota, el acuerdo por el que se producía la integración de la Fragata “Álvaro de Bazán”, una de las cuatro F-100 entregadas por los astilleros IZAR de Ferrol en 2002 a la Armada,en el Grupo de Combate del portaaviones “Theodore Roosevelt”.
La supuesta finalidad de esta operación, que se preveía en un principio durase hasta marzo de 2006, era la de demostrar la capacidad de integración de ambas Armadas, o lo que es lo mismo, su interoperabilidad técnica y táctica.
Sin embargo, el 3 de diciembre, la “Álvaro de Bazán” finalizó su despliegue con el “Theodore Roosevelt” y comenzó su regreso a casa, “por Navidad”.
Dado el compromiso adquirido por el actual gobierno de retirar las tropas de Irak, y de no participar en Operaciones que supongan acciones en el extranjero no amparadas por Naciones Unidas, los españoles estábamos dormitando relajadamente, en la creencia ignorante del cumplimiento de dicho compromiso. De hecho, si uno visita la página web del Ministerio de Defensa, se constata que entre las misiones de paz que nuestras FFAA llevan a cabo, no se encuentra ninguna relacionada con Irak.
Craso error. Hoy sabemos, por información obtenida por el diario El Mundo, que la “Álvaro dee Bazán” participó en realidad en una misión de carácter bélico, encuadrada entre los efectivos de la Operación “Cortina de acero”.
¿Nos ha mentido el Gobierno?. ¿Ha incumplido su compromiso?, y lo que es aún peor, ¿lo ha ocultado deliberadamente?.
Veremos qué explicaciones nos da el ministro Bono, porque va a tener que darlas.
