Pantomima navideña
¿Era necesario llevar a cabo semejante farsa?
La típica estampa navideña, la de la familia feliz, numerosa y unida. Algo a lo que la gran mayoría de españoles no pueden aspirar: tienen que dar de comer a sus hijos con su trabajo (2 como máximo, los tiempos que corren no dan para más) y no tienen canguros ni chachas con 24 horas de servicio exclusivo.
S.S.M.M. podían haberse ahorrado el engaño. No necesitamos falsas imágenes y mentiras. Preferimos la honradez y la verdad, la realidad cruda. Esto no debe de convertirse en una de esas lacrimosas películas de Hollywood en las que se refleja lo buenos y felices que debemos de ser “por Navidad”.Los españoles sabemos de su buen hacer durante tantos años de democracia.
Además, caer en la tentación de obrar de esta manera enn algo tan banal, siembra la duda sobre qué es lo que la Casa Real hará o no con asuntos de mayor trascendencia institucional.
Y no hablemos de la postal del jacuzzi… los asesores de imágen han errado si prtendían dar una aire moderno, cercano y “normalizado” de los Borbón-Marichalar. ¿Cuántos ciudadanos pueden gozar de semejante lujo? Y, por si fuera poco,todos sabemos de qué pie cojea Don jaime, de sus gustos caros, de su amor por lo exclusivo, de las selectas boutiques de marca donde hace sus compras, de los Consejos de administración en los que se sienta o de las empresas a las que presta su imágen o nombre.
