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Archivo para Junio, 2005

In Memoriam

Miércoles, 8 de Junio de 2005 Raúl Tristán Comments off

El todavía cercano día 26 de mayo, se cumplían dos años de una gran tragedia: 62 militares españoles morían en tierras lejanas, cuando viajaban a bordo de un Yakovlev-42, de regreso a sus hogares, tras cumplir con creces en su misión en Afganistán.

62 víctimas de la usura, de la avaricia, de la mala gestión, de la falta de escrúpulos.

La muerte nos acecha a todos, pero es triste que, a algunos les amenace más que a otros, por culpa de ciertos políticos sin honor, sin vergüenza, sin valores. El Ex-Ministro de Defensa, responsable último de aquella desgracia, se pasea todavía hoy altivo, con su orgullo intacto, y cómo no, con su escaño de parlamentario cubicando en su nómina . No quiso renunciar en su momento, no dimitió, y ahí sigue, sin importarle para nada lo acontecido.

Todos hemos visto las imágenes de los fastos de ese funeral que organizó con celeridad para enterrar cuanto antes a los muertos, muertos que no pesaban sobre su conciencia, pero sí sobre las consecuencias políticas que para su partido pudieran tener. En ellas se muestra, tanto de verbo como de facto, por encima de los cadáveres y de sus familias, llegando a veces a mostrar actitudes y a musitar palabras que no correspondían a la situación.

Pero debe también acusarse a aquellos militares de alta o más baja graduación que, en pro de conservar sus carreras militares intactas, con el fin de optar a tal o cual empleo superior, o a aquella ansiada medalla, callaron y tragaron, y firmaron lo que no se podía ni debía firmar.

Este pequeño “post” es en vuestro recuerdo, compañeros, y en el de vuestras familias.

Algunos no olvidamos.

Ojalá que algún día logréis, todos, alcanzar la tranquilidad para vuestros atormentados espíritus.

Impunidad judicial

Viernes, 3 de Junio de 2005 Raúl Tristán Comments off

El polaco loco de Zaragoza, el que roba coches y camiones y conduce ebrio, sin carnet, el que embiste a policías y recorre a 190 kms por hora las calles de nuestra Salduie, poniendo en peligro la vida de nuestros hijos y también la nuestra, vuelve a estar libre para seguir cometiendo unos desmanes que puede que pronto se conviertan en homicidio por imprudencia, por conducción temeraria y bajo los efectos del acohol y otras sustancias.

Pero todo eso importa poco, porque en este país nuestro existe una clase que se erige en el tercer poder del Estado, tras el ejecutivo y el legislativo: el poder judicial. Y creo que, tristemente, de los tres citados es el que alcanza mayores cotas de impunidad, aquel al que menos responsabilidades se le exigen en el cumplimiento de su deber, el que goza de mayor inmunidad por el cargo, el que se otorga una capacidad cuasidivina para decidir entre el bien y el mal desde el púlpito de iglesia en que se transmutan los juzgados.

El caso del polaco es tan sólo uno más entre las miles de decisiones y sentencias que dictan estos servidores de la justicia que deberían llevarse hasta instancias superiores que descalificaran dichas actuaciones, que pusieran en el lugar que les corresponde a ciertos individuos que no están velando por el interés de la ciudadanía y que con su modo de actuar ponen en serio riesgo las vidas de otros.

Se cuentan por cientos las mujeres que han sido víctimas de la violencia doméstica, gracias a que un avispado juez ha puesto en libertad a su verdugo.

Se cuentan por miles los casos de delicuentes y asesinos que tienen más prebendas que el ciudadano de pro.

Si yo fuera policía, hace años que habría sucumbido, desmoralizado por mi trabajo. Horas de esfuerzo y de riesgo personal mal pagado para que, tras realizar un gran servicio al orden público, llegue un entogado que cobra más que tres policías juntos y dé carpetazo al asunto, poniendo en libertad al reo, a pesar de las pruebas irrefutables en su contra.

Dios quiera que el conductor loco no mate a nadie por el peligroso camino que ha escogido en la vida, porque en ese caso álguien debería exigirle responsabilidades al que lo puso en libertad.

El mundo al revés, una vez más.

Libertad de prensa: una utopía inalcanzable

Jueves, 2 de Junio de 2005 Raúl Tristán Comments off

Cuando los librepensadores nos creíamos a salvo de caer en las garras de la inquisitorial censura, extraños y misteriosos sucesos vienen a desengañarnos. ¡Las mentes libres, los críticos del poder, los nunca siervos y jamás esclavos de quien ostenta en sus manos prestas la vara para el castigo y el caramelo para el premio; estamos de nuevo amenazados!.

Pensábamos que la nueva era que se abría ante nosotros traía aires de libertad, de imparcialidad. Sin embargo, debíamos de estar equivocados, y es que parece que a los que detentan las altas magistraturas del Estado no les han gustado nunca los críticos, los disidentes, los que llevan su camino sin venderse por nada ni a nadie. Y ya pueden ser ratones azules como colorados.

El programa “Pecado Original” desaparece de nuestras pantallas. Parece ser que, según se dice en la red, el mismísimo Director General de Tele 5, Paolo Vasile, ha sido llamado recientemente al orden por el Ministro de Trabajo, Jesús Caldera, y por la Vicepresidenta 1ª, Fernández de la Vega. No les debe de gustar la forma que tienen de tratar ciertos temas controvertidos…

No es la primera vez que algo similar ocurre. Programas como Cruzando el Mississipi, La sonrisa del Pelícano, CQC, Buenafuente,… y similares suelen tener las horas contadas según sea de un signo u otro el gobierno de turno. Lo mismo ocurre con los presentadores y directores de los servicios informativos, con la radio, la prensa…

Un día recibí de álguien el siguiente panfleto que os transcribo, no sé quién es su autor, por eso no lo cito:

” Cuando osas cuestionar las reglas del colectivo, lo habitual es que acabes lapidado en nombre de la normalidad.

Cuando aspiras y logras huir del rebaño, sueles arrastrar adjetivos tales como raro, rebelde o iluso.

Cuando no rindes pleitesía al poderoso y te alineas con los supuestos dementes, vagas transmutado en un ser marginal.

Cuando no vallas los campos de tu inspiración con la madera de la cínica convención, te enclaustran en una burbuja autista.

Cuando acatas las cuatros situaciones anteriores y, a pesar de todo sales airoso y no te han doblegado, eres un ser especial.”

Señores gobernantes, temer la libertad de prensa, la opinión contraria, la crítica, es signo de debilidad, de pobreza de argumentos, de escasa seguridad en sus acciones. No cometan errores imperdonables, que luego descalifican cuando los llevan a cabo los demás, como el de acallar la diversidad de las voces y las plumas.

Por suerte, gracias a las NNTT, todos podemos opinar en este gran foro abierto y libre que es Internet (hasta que Jorgito Obush y su Cruzada contra el Mal nos lo impida).Y gracias a la prensa que ahora nos brinda su celulosa, también.

Garganta Profunda: ¿héroe o traidor?

Miércoles, 1 de Junio de 2005 Raúl Tristán Comments off

Sobre las 02:30 de la madrugada del 17 de Junio de 1972, cinco hombres son sorprendidos por la policía en el edificio Watergate, sede del Partido Demócrata. Uno de ellos es un ex-agente de la CIA que trabaja en el Comité para la reelección de Nixon, los otros cuatro son reconocidos anticastristas. El objetivo: el espionaje.

A pesar de ello, el 07 de noviembre Nixon gana las presidenciales. El Caso Watergate no ha tenido la más mínima repercusión política.

Pero Nixon, temiendo posibles repercusiones en un futuro incierto, se arriesga y destituye al fiscal encargado del caso; además, el FBI registra sus oficinas en lo que se conoció como la Masacre del Sábado Noche. A partir de entonces, la suerte está echada. Es el 20 de octubre de 1973.

El 27 de julio de 1974, el Congreso inicia un impeachment por obstrucción a la justicia, es el comienzo del fin: el 08 de agosto, Nixon dimite.

Pero, ¿quién o quiénes fueron los resposables de la caída del Presidente?.

Los periodistas Carl Bernstein y Bob Woodward, dos jóvenes e inexpertos reporteros del Washington Post que, bien llevados por su deseo de sacar a la luz la verdad, bien por su ambición, no dudan en dar veracidad a las informaciones que les suministra un secreto informador al que bautizan como “Garganta Profunda”.

Durante todos estos años, nadie más que ellos ha sabido quién era Garganta Profunda. Hoy, a los 91 años de edad, Mark Felt, un ex-agente del FBI, ha confesado ser la misteriosa fuente.

Lo cierto es que, más allá del poder de atracción mediático que siempre ejercen los misterios sin resolver, quién era o dejaba de ser Garganta Profunda carecía de importancia.

Esa figura pasó a la historia, junto con el nombre de los dos periodistas, por desvelar la verdad de un poder manipulador y corrupto. Un poder que dinamitaba las bases mismas de la democracia.

Los EEUU deben estarle agradecidos a Garganta Profunda por su valentía, por arriesgarlo todo enfrentándose al gigante. Un funcionario del Estado debe recordar siempre que rendir cuentas al pueblo al que sirve, y no al poderoso. A veces, cuando el sistema se encuentra corrompido, es necesario que aparezcan gentes que revienten sus perfectos y engrasados engranajes; una quinta columna que, actuando desde dentro, provoquen un colapso en la maquinaria que obligue a su sustitución.

Aplaudo a Felt.

Pero también aplaudo a Woodward y Bernstein, ejemplos de lo que el periodismo de investigación debe ser.

Y también aplaudo a la gran olvidada: Katherine Graham, ama de casa a la cual el suicidio de su esposo le llevó a hacerse cargo del Washington Post. Si ella hubiera cedido a las amenazas y a las presiones, los artículos de sus dos reporteros jamás habrían probado la tinta de las linotipias.